Mazda CX-9 2016

Mazda presenta el nuevo Mazda CX-9 con motor turbo de gasolina en Los Ángeles

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Mazda ha dado a conocer hoy un nuevo modelo y un nuevo motor en el Salón del Automóvil de Los Ángeles. El SKYACTIV-G 2.5T, el primer motor de gasolina SKYACTIV-G turbo, ha sido presentado junto con el nuevo Mazda CX-9, el SUV de siete plazas que saldrá a la venta en Norteamérica a partir de la próxima primavera.

 

Mazda CX-9 2016

Tomando como base el propulsor atmosférico 2.5 l. SKYACTIV-G 2.5, que se ofrece en el Mazda CX-5 y Mazda6, el nuevo motor turbo de inyección directa ofrece una potencia de 250 CV y 420 Nm de par máximo, lo que le convierte en el más potente dentro de la gama, con una mayor aceleración lineal, sobre todo en el rango medio y bajo de revoluciones, junto con una excelente capacidad de respuesta. Al contar con la cilindrada adecuada (como todos los motores SKYACTIV) en lugar de reducir su tamaño, también supera los problemas típicos de la turboalimentación, como la lenta capacidad de respuesta (“turbo lag”) y el a menudo decepcionante consumo de combustible en condiciones reales de conducción.

 

Cabe destacar, entre otras novedades, el Turbo de Presión Dinámica de Mazda, el primer turbocompresor del mundo que maximiza el rendimiento de la turbina mediante la variación de presión de los gases de escape en función de la velocidad del motor. La válvula de recirculación de gases de escape refrigerada (EGR), por su parte, permite al motor mantener la relación ideal entre aire y combustible, al proporcionar la cantidad correcta de oxígeno necesario para quemar el combustible (y que este dé una amplia gama de potencia).

 

Desarrollado sobre todo para el mercado norteamericano, el nuevo Mazda CX-9 ofrece un interior de calidad, amplio y cómodo, con espacio para siete ocupantes repartidos en tres filas de asientos. El exterior luce la última expresión del galardonado diseño KODO – Alma del Movimiento desarrollado por la compañía japonesa. Y al igual que otros modelos Mazda, ha sido fabricado teniendo como base la tecnología SKYACTIV para ofrecer una excelente combinación de prestaciones y eficiencia, junto con la experiencia de conducción Jinba Ittai inspirada en el legendario roadster Mazda MX-5. El nuevo Mazda CX-9 también se ofrecerá con los avanzados sistemas de seguridad i-ACTIVSENSE e i-ACTIV AWD, tal y como la marca denomina a su sistema de tracción integral inteligente. Se espera que Norteamérica acapare el 80% de las ventas anuales del Mazda CX-9, que se estiman en 50.000 unidades. El nuevo SUV no estará disponible en Europa.

 

Innovador motor turboalimentado SKYACTIV-G 2.5T

 

Control absoluto, hasta el último detalle; eso es lo que distingue al Jinba Ittai. Cuando el conductor pisa el acelerador, el coche debe hacer lo que se espera de él; es decir, debe trabajar de forma armoniosa para seleccionar la marcha correcta, con las revoluciones necesarias para entregar las prestaciones que se le piden en cada situación concreta. En toda su gama de motores SKYACTIV, lo que más preocupa a Mazda no son las cifras publicadas en el catálogo. Lo que de verdad importa es ofrecer a los clientes una combinación de prestaciones sensacionales (en condiciones reales de conducción) y consumos excelentes. La filosofía de diseño del proceso de desarrollo consiste en optimizar esos dos factores en un motor con la cilindrada correcta y con la configuración de tecnologías más sencilla y que mejor se adapte a cada tipología de vehículo.

 

Con esta filosofía, la familia de motores SKYACTIV de Mazda ha hecho realidad la promesa de aunar prestaciones y consumos ajustados. El nuevo motor SKYACTIV-G 2.5T sigue esa estela. ¿Cómo tomó Mazda la decisión de desarrollar este nuevo motor?

 

Cuando los ingenieros de Mazda se plantearon diseñar un nuevo motor específicamente para el CX-9, se fijaron ante todo en el uso que los conductores dan a sus coches. Los clientes quieren que sus coches aceleren sin esfuerzo con una cifra de par abundante; por ello, Mazda dotó al SKYACTIV-G 2.5T de potencia y par suficientes para acelerar cómodamente sin necesidad de tener que realizar continuos cambios de marcha.

 

Pero los clientes también esperan un consumo de primer nivel, y no solo en la ficha de especificaciones sino, sobre todo, en las condiciones del mundo real. Así que lo que tenía Mazda ante sí cuando inició el desarrollo del nuevo motor era, ni más ni menos, una hoja en blanco. Un motor atmosférico de gran cilindrada ofrece prestaciones al instante pero, a cambio, no es tan brillante en el capítulo del consumo. En cambio, un motor atmosférico pequeño puede tener unos consumos sobresalientes, aunque a costa de renunciar a unas prestaciones de primer orden. Por su parte, los motores turboalimentados prometen una aceleración fluida combinada con un bajo consumo de combustible. Sin embargo, en el mundo real, con frecuencia su eficiencia no es mucho mejor que la un motor con mayor cilindrada. También tienen una cierta tendencia a “ahogarse” hasta que el turbocompresor entra en acción, con lo que reaccionan con algo de retardo cuando se les reclama potencia.

 

El nuevo motor SKYACTIV-G 2.5T es un prodigio por su bajo consumo —en condiciones de prueba y en la vida real— y aceleración. Para conseguirlo, ha sido preciso todo un despliegue de avances tecnológicos.

 

Uno de ellos es el Turbo de Presión Dinámica de Mazda, el primero del mundo capaz de modular la presión de los gases de escape dependiendo de la velocidad del motor. A bajas revoluciones, este sistema conduce parte de los gases de escape del motor a la turbina del turbocompresor por medio de puertos de escape reducidos. Funciona de forma similar a cuando ponemos el pulgar en la boca de una manguera de jardín, reduciendo la salida para aumentar la presión. De este modo, el turbocompresor puede intervenir rápidamente y aportar un refuerzo al instante, a partir de 1,2 bares de presión. Este sistema complementa a la perfección al motor atmosférico de 2,5 litros que, por su cilindrada, ya desarrolla más par que un motor de 2,0 litros equivalente.

 

Cuando el motor está en la zona central de su banda de revoluciones, empieza a abrir válvulas secundarias, con lo cual permite que pasen más gases de escape al turbocompresor. Para ayudar al CX-9 a sacar el máximo partido posible de la eficiencia de su turbocompresor, el escape tiene una configuración 4-3-1 que canaliza de forma combinada el escape de los cilindros 2 y 3 y lo impulsa en oposición a los cilindros 1 y 4. Con ello genera un efecto de vacío —llamado purgado del escape—, que succiona los gases de escape del motor y los dirige al turbocompresor, mejorando su respuesta.

 

Y eso solo es parte de la historia. Con el fin de optimizar la eficiencia, el SKYACTIV-G 2.5T utiliza la misma combustión eficiente del motor 2.5 l. SKYACTIV-G pero la combina con un sistema refrigerado de recirculación de los gases de escape (EGR) que contribuye a evitar que se queme una cantidad excesiva de combustible cuando el motor funciona a altas temperaturas. En muchos coches turboalimentados, el calor se controla aportando más combustible a la cámara de combustión; el sistema EGR refrigerado de Mazda reduce esa demanda.

 

Esta tecnología no proporciona beneficios perceptibles en los ciclos de pruebas oficiales, pero es claramente apreciable en la conducción real.

 

El EGR refrigerado ayuda a rebajar la temperatura del motor desde unos 500 ºC a poco más de 100 ºC. De este modo, el motor SKYACTIV-G 2.5T puede trabajar con una relación de compresión de 10,5:1, una de las más altas que existen para un motor de gasolina turboalimentado.

 

Como resultado, el nuevo SKYACTIV-G 2.5T entrega un par máximo de 420 Nm a partir de 2.000 rpm, y una potencia de 250 CV a 5.000 rpm (con gasolina de 98 octanos). A 88 km/h, solo se necesitan 18 CV para mantener la velocidad en llano con un modelo con tracción delantera. Esta cifra representa una rebaja de 4 CV con respecto al modelo anterior, e ilustra de forma muy elocuente la reducción de la fricción en todos los elementos de la transmisión y la mejora de la aerodinámica.

 

Otro ejemplo de la disponibilidad de par del CX-9: en el modelo anterior, cuando el conductor necesitaba 90 CV en autopista, el vehículo tenía que reducir de sexta a cuarta. En cambio, el nuevo CX-9 puede entregar de forma más rápida ese par, con una respuesta más rápida y mejor controlada a la presión del acelerador: se mantiene en sexta y funciona de manera más fluida, con una mayor sensación de seguridad.

 

Además de todo ello, el nuevo CX-9 reduce su peso en torno a 90 kg menos que el modelo anterior, lo que redunda en mejoras en el control del vehículo y en su comportamiento dinámico, produciendo una mayor percepción de confianza al volante.

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